Un milagro pro-vita llevará a los altares al Beato Oscar Romero

Martirologio

En el Martirologio Romano, se puede encontrar el nombre del Beato Oscar Romero, Arzobispo y defensor de los pobres, asesinado por odio a la fe († 1980). En línea de principio fue una cuestión un tanto discutida por la particularidad de la coyuntura que atravesaba la sociedad salvadoreña al momento de su asesinato, luego de un largo proceso de estudio de su vida, sus escritos, particularmente sus homilías, y testimonio de personas que le conocieron, la Iglesia finalmente declaró que su muerte martirial fue a causa del odio a la fe;  proclamándose su beatificación el día 23 de mayo de 2015, durante el pontificado de S.S. Francisco.

Vida de Monseñor Romero

Monseñor Oscar Arnulfo Romero y Galdámez nació en Ciudad Barrios, departamento de San Miguel, República de El Salvador, el 15 de agosto de 1917, día de la Asunción de la Virgen María. En su etapa formativa en vías del sacerdocio, el joven Oscar Romero, estudió con los padres Claretianos en el Seminario Menor de San Miguel desde 1931 y posteriormente en el Seminario San José de la Montaña hasta 1937, durante ésta etapa fue elegido para ir a estudiar a Roma y completar su formación sacerdotal. De  éste modo, después de varios años de estadía en la Ciudad Eterna, fue ordenado sacerdote a la edad de 25 años en Roma, el 4 de abril de 1942.

El padre Romero regresó a su país y debido a su amplia labor sacerdotal fue elegido Secretario de la Conferencia Episcopal de El Salvador y ocupó el mismo cargo en el Secretariado Episcopal de América Central. Pero Dios, tenía algo grande preparado para él, de modo que el 25 de abril de 1970, la Iglesia lo llamó a proseguir su camino pastoral elevándolo al ministerio episcopal como Obispo Auxiliar de San Salvador, que tenía como Arzobispo al ilustre Mons. Luis Chávez y González.

Por su parte, en la primera mitad de los años 70’s, en la diócesis de Santiago de María hubo sede vacante, la cual se convirtió en su nueva diócesis, pero en ésta ocasión como Obispo Ordinario, recibiendo su nombramiento el 15 de octubre de 1974 y el 14 de diciembre tomó posesión de la misma.

Posteriormente, Mons. Romero fue nombrado Arzobispo de San Salvador el 3 de febrero de 1977 y tomó posesión el 22 del mismo mes, en una ceremonia muy sencilla. Dentro de su ardua labor pastoral, se destacó su amor por la Iglesia, la fidelidad al Papa, y su incansable lucha en favor de los pobres y desprotegidos de la sociedad, convirtiéndose en un implacable protector de la dignidad de los seres humanos; esto lo llevaba a emprender una actitud de denuncia contra la violencia, y sobre todo a enfrentar cara a cara al régimen totalitario que había impulsado una dictadura militar en El Salvador desde 1932.

Con sus homilías, impregnadas de profunda espiritualidad y al mismo tiempo preocupación por el día a día de su grey, iluminaba la realidad de El Salvador, y sus palabras se convertían, a su vez,  en bálsamo para una sociedad sumergida en el dolor del atropello de la dignidad y los derechos de sus ciudadanos.

Debido a su valiente y profética actitud de denuncia, Mons. Romero comenzó a sufrir una campaña de desprestigio extremadamente agobiante, y también amenazas contra su vida, desde distintos sectores, no se hicieron esperar. Pero lo que llevó a concretizar la persecución que recibió fue la homilía que Mons. Romero pronunció el domingo 23 de marzo de 1980: “en nombre de Dios y de este pueblo sufrido… les pido, les ruego, les ordeno en nombre de Dios, CESE LA REPRESION”.

Al día siguiente, es decir, 24 de marzo de 1980, Monseñor Oscar Arnulfo Romero fue asesinado a casusa de un certero disparo, mientras oficiaba la Eucaristía en la capilla del Hospital La Divina Providencia, en San Salvador.

El milagro pro-vida que le llevará a la Canonización

Mons. Vincenzo Paglia, postulador de la causa de canonización de Mons. Oscar Romero, señaló que la curación inexplicable de una mujer embarazada es el milagro aprobado que permite declarar santo al mártir salvadoreño.

Por su parte, el Arzobispo de San Salvador, Mons. José Luis Escobar, en un comunicado de prensa, dado el 8 de Marzo, declaró: “El Papa Francisco el día 6 de marzo del 2018 recibió en audiencia al Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, quien le presentó el resultado de trece procesos de canonización para su aprobación. De la lista de los trece el primero es el Beato Papa Pablo VI y el segundo es nuestro amado Beato Óscar Romero, Obispo y Mártir”.

En la misma conferencia el obispo ofreció algunos detalles del proceso que se llevó a cabo: “El proceso del milagro concluyó el 28 de febrero del 2017. El milagro fue aprobado por la Comisión de Médicos en Roma el 26 de octubre del 2017, luego por el Consejo de Teólogos el 14 de diciembre del 2017, por el Colegio de Cardenales el 6 de febrero de 2018 y por último aprobado por el Santo Padre el 6 de marzo del 2018”. La fecha de su canonización no ha sido revelada aún; de momento se está en la espera que S.S. Francisco, dé a conocer el día de la canonización, al final del Consistorio, que se llevará a cabo en Roma, el próximo 19 de Mayo.

En ésta ocasión ha sido Cecilia Rivas de Flores quien recibió el milagro por intercesión del Beato. Se habla efectivamente de milagro porque Cecilia ingresó de emergencia al hospital de Maternidad del Seguro Social Salvadoreño con la presión alta y viendo luces el 27 de agosto del 2015; en ese entonces, ella era madre ya de un niño y una niña, y tenía una cesárea programada para los primeros días de setiembre, pero su condición adelantó su cita al hospital.

Cuando Cecilia se presentó al Nosocomio, los doctores le diagnosticaron preeclampsia, por lo que hubo que hacerle una cesárea de emergencia, de modo que su hijo nació el 28 de agosto; pero, durante el periodo de recuperación de la cesárea, Cecilia, empezó a sentir nuevas molestias, entre estas dolor e inflamación abdominal que hicieron sospechar a los médicos que, posiblemente, se había producido una fisura en la vejiga durante la cesárea.

Posteriormente, le diagnosticaron síndrome de HELLP que agrupa síntomas que se presentan en mujeres embarazadas que padecen ruptura de glóbulos rojos, enzimas hepáticas elevadas y disminución de plaquetas. Es una enfermedad fulminante que se presenta en aproximadamente uno o dos de cada mil embazaros, y como parte del tratamiento, le indujeron un coma y le empezaron a hacer hemodiálisis.

Por su parte, el marido de Cecilia, se tiró al suelo y rezó. Tomó la biblia de su abuela y la abrió, en ese momento, una estampa de monseñor Romero cayó con la oración para pedirle su intercesión. Alejandro y los hermanos de su comunidad se unieron en oración. El fruto de esa oración, hecha con devoción, fue justamente que Cecilia salió pronto del coma y hoy agradece a Dios y al beato Romero por su salud y la vida de su hijo Luis Carlos.

“Esto no tiene explicación científica, por lo tanto aquí actuó Dios por intercesión de Monseñor Romero”, afirmó el Cardenal Gregorio Rosa Chávez, obispo auxiliar de San Salvador.

De éste modo, el Beato Monseñor Romero, quien proclamó siempre la justicia y la paz, el defensor de los pobres y desfavorecidos, está caminando hacia los altares gracias a un milagro pro-vida, en el que se salvó la vida de una madre y su hijo.

Jorge Alvarenga